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lunes, 2 de septiembre de 2013

TAMBORES DE GUERRA

Otra vez se oyen en la lejanía tambores de guerra, cada diez años más o menos  y como una maldición bíblica los autoproclamados gendarmes del mundo y adalides de la democracia, en nombre de la susodicha, hacen mangas de capirotes de cualquier situación que les sea conveniente y sin más preámbulos despliegan su potencial bélico y destruyen  a un país como quien se quita una mota de polvo de la solapa.

Desde que los EE.UU inventaran ese constructo llamado petrodólar para enjugar la poca solvencia del dólar-oro, todo país productor de crudo que ose elegir otra alternativa a la impuesta por los yakis debe pagar con sangre tal osadía.

A medida que van sucediéndose los acontecimientos en los orientes petrolíferos, más claro viene apareciendo el rostro codicioso del gendarme y sus subordinados, ¡que inocentes los que creímos en aquella esperanzadora primavera árabe!, ahora vemos otra  vez la estratagema americana, no por tan utilizada más fácil de detectar, de tantos otros conflictos  agitados subrepticiamente por sus agencias de inteligencia, poniendo sus velas asesinas unas veces a Dios y otra al diablo en función de sus intereses económicos.

Que si hay que inventarse armas de destrucción masiva, o ataques con armas químicas, no se les mueve un pelo y se lo inventan tranquilamente, con decir luego que había sido un error de apreciación, el asunto queda zanjado, y los muertos enterrados.

Ahora le toca a Siria, una vez eliminado Sadam que vendía el petróleo en dólares normales, o El Gadafi que pretendía salirse del petrodólar, el objetivo es el gas sirio a corto plazo, pero analizando  un poco más ampliamente vemos que Siria es el aliado de Irán, y es Al  Asad, su presidente, el valedor de esta alianza, fuera Al Asad dejaran al país en manos de infinidad de grupúsculos peleándose por el poder, como sucede ahora en Irak o en Libia, (si dejan a estos países en manos del fundamentalismo islámico, da igual, ya vendrán luego diciendo que son terroristas y se los cargaran), con esta jugada consiguen tres objetivos parciales, quedarse con el gas y el petróleo, dejar a Irán sin su aliado geográfico más importante y dejar a Hezbollah aislado en el Líbano.

A partir de ese momento y depuesto Al Asad, el objetivo, el real y por el que se está montando este conflicto, es Irán y el gas sirio que pasa por sus gaseoductos, el enemigo a batir desde hace años, el respondón, el que no acepta a América en su ecuación, el que amenaza a Israel, el que tiene armamento nuclear, aquel al que han amagado en golpear tantas veces sin llegar a dar nunca.

Irán, la segunda potencia petrolífera del mundo, engaña a la OPEP y vende su crudo a quien le da la gana, presumiblemente a China y no precisamente en petrodólares, con lo cual la ecuación está servida.

Las necesidades-de combustible fósil- son infinitas y los recursos cada vez más limitados, el petróleo se acaba, el gas se impone como alternativa y los americanos lo quieren todo, tanto más cuanto que su dólar sin petróleo detrás es poco más que papel mojado, sin crudo la hegemonía económica de EE.UU habría acabado.

Pero, y este pero es peligroso para el mundo, aquí juegan más superpotencias que los Yankis, China y Rusia quieren su cuota parte y no están dispuestos a perder su ración del pastel.

Se avecina, si el sentido común no lo remedia, la tercera guerra mundial, y Europa está justo en medio, mas concretamente, España, Portugal, Grecia e Italia estamos justo en el centro de la reyerta, sumidos en la ruina y dependiendo de ayudas externas, ¿mira que si la crisis viene por motivos mas espurios aun de los que estamos pensando?

Que Dios nos coja confesados

miércoles, 28 de agosto de 2013

TEMPUS FUGIT

El tiempo huye, irreparablemente huye.

Esta es una afirmación mundialmente conocida del poeta  latino Virgilio incluida en un verso de las Geórgicas  (70 a.C.- 19 a.C.) (Georgicae, III, 284,) que entre otras cosas dice:
“Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus”
(Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo).

 Reflexión que trae consigo emparejada en las mentes humanas más pragmáticas y realistas esta conclusión absolutamente consecuente del poeta latino Horacio:
 Carpe Diem
(Aprovecha el momento).

 En buena lógica, si tempus fugit, carpe diem; es decir, si el tiempo vuela, aprovechemos la ocasión. Esta sería la teoría sobre el papel  propugnada por estos magistrales poetas latinos cuya filosofía no es precisamente vana ni desdeñable.

Por desgracia estas palabras que son verdaderas joyas en el planteamiento de lo que debería de ser la vida, están muy manidas, tan manidas que han perdido su significado, su esencia, de forma que no dejan ya de ser dichos populares, textos de tatuajes, cantinelas vacías aplicadas a situaciones poco deseables.

Y es que el tiempo es como un gran premio del que no sabemos la cuantía, todos-en la juventud- pensamos que lo tenemos en cantidades inagotables, craso error porque absolutamente todos sin excepción tenemos fecha de caducidad, aquellos días interminables de la infancia se van convirtiendo paulatinamente para  la juventud en jornadas agotadoras para unos, improductivas para otros, pero de duración intermedia en ambos casos, y pasado ya el ecuador de la vida el tiempo se torna un suspiro, una bruma incorpórea que se esfuma irreparablemente entre nuestros días y nuestras noches.

Esto no quiere decir que cualquier tiempo pasado fuera mejor, antes al contrario, indica que cada tiempo tiene su valor, su encanto, su aprovechamiento y que es un desperdicio dejar de hacer, de disfrutar, de proyectar las cosas que deseamos hasta el último de los días que nos ha sido dado existir.

Aunque, ¿quién no se deja mecer por la melancolía de tiempos pasados, no por efímeros menos maravillosos?


Cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor, pero la memoria tiene la virtud de guardar como tesoros momentos inolvidables que huyeron como el tiempo.

sábado, 24 de agosto de 2013

¿VACACIONES EN VERANO? ¡NO, GRACIAS!

Nos llevamos todo el año esperando, ansiando las vacaciones anuales, en verano claro, es la época institucionalizada para ello, pero estas no dejan de ser una ocasión envenenada de sufrir el tan esperado descanso.

Cierto es que el cuerpo y la mente humana necesitan un reposo, una desconexión para retomar de nuevo con más ganas y mejores predisposiciones la tediosa tarea cotidiana, pero, ¿de verdad descansamos en las vacaciones de verano?

Se me ocurren varias hipótesis para estos meses estivales  donde el movimiento de masas de un punto  a otro de la comunidad, del país, del continente, del hemisferio, del planeta en suma- que la globalización entre tantos inconvenientes tiene algún ¿beneficio?-, y ninguna es buena.

En el primer supuesto, nos vamos a la playa, a descansar, pensamos- y sí, como se dice ahora, va a ser que sí- tienes o alquilas algo en una zona playera, tiene que ser turística, o sea llena hasta los topes de gente, para encontrar una minina cantidad de servicios.

El primer reto es llegar, siempre llegar es el primer reto, haz las maletas, llevas media casa y todo el armario, carga el coche hasta las manillas-aquí ya estas medio agotada- conduce por carreteras repletas de coches repletos como el tuyo, llega, descarga y coloca, asiéntate y visita el lugar ya conocido o en su caso explora el lugar desconocido, regresa a ese lugar inhóspito que es tu casa de verano, la casa alquilada o el hotel contratado, y acuéstate tan agotada como si hubieras descargado un camión de sacos de cemento.

Y ahora viene la guasa, vete cada día a la playa cargada hasta la bola de sillitas, sombrillas, neverita, toallas, cremas de protección solar, el libro que estás leyendo y alguna cosilla más que ahora no se me ocurre, pero que seguro que te hace imprescindiblemente falta a orillas de la mar.

Busca un sitio para plantar tus reales, en primera línea nada de nada, ya han llegado los tempraneros y han copado las posiciones privilegiadas, y cerca del chiringuito tampoco que ya también han llegado los amantes de la cervecita y las sardinas y se han colocado en las proximidades, o sea, o te pones cerca ya de la calle y te quemas hasta las pestañas para llegar al agua o te pillas el coche y te vas a otros parajes en los que acceder al mar conlleva una larga caminata, esa idea queda descartada por asentimiento general, así que te vas a la playa más cercana a tu residencia, esa a la que va todo el mundo, esa en la que para llegar al agua tienes que sortear mil y un obstáculos, esa donde hay tres mil personas por metro cuadrado bañándose y donde te da por pensar, todos ellos al entrar al agua han sentido la perentoria y humana necesidad de evacuar aguas menores, te haces un cálculo mental y dices para ti, no, no, no, eso no puede ser sano, yo ahí no me meto.

Llega la hora de comer y ahí viene la segunda misión imposible, encuentra un sitio medio decente para comer o cenar, según sea el caso, donde no te den mierda y no te la cobren a precio de oro, como mínimo tendrás que hacer cola, comerás tarde y mal, otra opción es comer en casa con lo que habrás tenido que hacer la compra, hacer la comida, fregar los platos, en fin, lo de cada día del año pero con más inconvenientes.

Y vuelta a la residencia veraniega, llena de arena hasta el oído medio, cansada, cabreada y con unas ganas tremendas de estar en tu casita, la de siempre, esa donde tienes todas tus comodidades, tu cama, tu baño, tus libros, tus cosas.

La segunda opción que se me viene a la mente es un viaje cultural a otro país, la odisea sigue siendo llegar, en estas épocas estivales existe una circunstancia totalmente legal llamada overbooking  gracias a la cual te puedes encontrar el vuelo  que has contratado completo, o el hotel, o ambas cosas y te encuentras en tierra de nadie, esperando el próximo vuelo o reenviado a otro hotel de similares características pero en donde todo te queda a veinte kilómetros, a la vuelta te puedes encontrar con idénticos inconvenientes.

Hay otra opción  que es ir a visitar a la familia allá donde se encuentren, craso error, ahí sí que te has caído con todo el equipo, en casa ajena, te tienes que acoplar a las costumbres y planes de los residentes visitados.

Y la última y más deseable, te quedas en tu casa, la de siempre, donde tienes tu cama, tu baño, tus libros, tus cosas.


¿Vacaciones en verano?, ¡no, gracias!, el año que viene o en primavera o en otoño.

martes, 20 de agosto de 2013

MARAVILLOSOS SENTIDOS



Me pasa una cosa curiosa, mis sentidos, concretamente el oído y el olfato me hacen retrotraerme en el tiempo como si de una máquina de traslación milagrosa se tratara, claro que supongo que a todos en mayor o menor medida nos sucede algo similar, si no con estos sentidos concretos, con otros.

Mi memoria no es tan visual, gustativa o táctil, es primordialmente acústica, puedo oír una canción, cerrar los ojos y revivir momentos pasados con total claridad, sentir lo que en aquellas ocasiones sentí,  volver a vivir los momentos que de alguna manera me marcaron, igual que mi olfato, me hace sentir la presencia de seres queridos con solo aspirar determinados aromas. Mamá y Carolina Herrera irán siempre ligadas en mis recuerdos.

Por fortuna tengo una memoria muy selectiva, y solo recuerdo los buenos momentos, los malos se me han pedido en los recovecos de las circunvalaciones cerebrales, estarán ahí, pero en algún ángulo tan oscuro que no les llega la luz, todos los focos de luz de mi memoria están dirigidos a alumbrar  momentos gratos, iluminados de alegría, placer y bienestar.

Siento que soy como soy por los momentos pasados de los que siempre he sabido sacar lo positivo, no guardo ningún mal recuerdo de nadie que haya sido parte importante de mi vida, al contrario, siento gratitud por aquellas personas que de una manera u otra influyeron en mi camino vital, que me hicieron ver, aun quizás sin proponérselo, que otras vidas son posibles, que no estamos condenados a vivir enjaulados en circunstancias no deseadas, que podemos fallar en nuestras elecciones, pero que podemos reconducirnos, reconocer  nuestros errores y seguir por otras vías, en cada encrucijada hay alguien que te enseñara que hay otros caminos, y para cada una de esas encrucijadas yo tengo una música concreta, un aroma concreto.

¿Cómo sería yo hoy sin las vivencias del tan recordado Club Al-Kama?, seguramente otra muy distinta, Juan Miguel Batalloso, Carlos Sánchez-Barbudo, Manoli, Nati, Antonio Rivera, aquellos “mayores” que nos arroparon, Miguel, Alberto, Antonio, Juan, Lola, mi hermana Mayte y Un féretro para Arturo, Mari Ángeles, Pepe del Castillo, Luis Vargas, Roció, Toñi y Pastori y tantos jóvenes que nos reuníamos para cantar despreocupados, todos ellos tienen su música en mis recuerdos.

Luego llego el Rock, la pandilla de la Plaza Nueva y San Benito, después la música de la transición, y luego otras músicas, otras vidas, otras luces.

No hay ningún rincón lóbrego, ningún motivo de arrepentimiento, no existe la melancolía ni la tristeza en mis recuerdos, solo momentos bonitos, porque  por fortuna comprendí  que lo malo es para aprender y luego echarlo en la cesta del olvido.


La música espanta mis fantasmas.