




Hay veces que la vida o la historia nos ponen delante de los ojos nuestras contradicciones internas, y es que el ser humano no deja de ser un cumulo de ellas, no nos damos cuenta hasta que la disyuntiva se nos presenta crudamente cara a cara.
No me gustan las guerras, no soy partidaria de solucionar los conflictos con violencia, pero cuando las cosas se presentan así, que es si o si, ¿qué pensar?, cuando un mes atrás veía como El Gadafi prometía arrasar su país, y lo estaba haciendo, me decía a mí misma, esto es increíble, la comunidad internacional tiene que impedir esto, no se puede quedar de brazos cruzados, ¿cuántos inocentes van a pagar las consecuencias de la demencia de este loco?, pero ves la solución y te das cuenta que es peor el remedio que la enfermedad.
Los países de la llamada coalición se han metido en harina sin pedir previo permiso a sus respectivas cámaras de representantes, con una resolución de la ONU, con toda la legalidad internacional, pero con poca fuerza moral, Francia se ha dado más prisa que nadie, en solitario si hacía falta y negándole el protagonismo a la OTAN, Inglaterra, EEUU, España y todos los aliados, todos los que hace menos de un año recibían a esta especie de payaso con toda la pleitesía y la fanfarria gubernamental, están ahora en contra del asesino, yo me pregunto, ¿los demás países en conflicto no se merecen ayuda?, ¿valen menos las vidas de los africanos de países pobres que las de los ciudadanos de las dictaduras del petróleo?, ¿qué valor tienen los palestinos masacrados por Israel?, ¿qué valor tienen las resoluciones de la ONU respecto al genocidio que el gobierno de Israel viene perpetrando de manera sistemática contra la población inocente de Palestina?, ¿ las resoluciones de la ONU tienen distinto valor en función del país al que se refieran?, ¿duele más morir de un tiro, que hacerlo a golpe de machete, a manos de las fuerzas represoras de los dictadores o de pura hambre o sed?.
Así que la tesitura es estar o no de acuerdo con esta intervención militar, que no deja de ser una guerra, y que bajo la premisa de salvar a la población de la masacre anunciada por Gadafi de acabar con los revolucionarios, barrio por barrio, casa por casa, habitación por habitación, tienen por misión propiciar una zona de exclusión aérea, pero aclaran que para llevar a cabo esta misión es necesario atacar y bombardear ciertas instalaciones militares del gobierno libio, ahí está el quid de la cuestión, ¿habrá daños colaterales?, esos daños ya sabemos por experiencia lo que son, muertes de inocentes que eufemísticamente son denominados así para restarle importancia a un hecho tan terrible, así que si hemos de estar de acuerdo con esta “intervención” ya que se trata de salvar vidas de inocentes, ¿Por qué no se hace una intervención similar en Darfur?, ¿Por qué no se hizo en Ruanda cuando los tutsi fueron sujeto de exterminio por parte de los hutu?, ¿Por qué no se hace en Israel cuando masacran a los palestinos?, ¿Por qué no se actúa cuando el gobierno marroquí ataca a los saharauis?, ¿es posible que el motivo sea que no hay nada de interés económico en estos países que les sea atractivo a “los aliados”?, de ser así y con todo el beneplácito de la ONU, ¿no es esta guerra similar a la de Irak?, ya quedo demostrado que este conflicto se debía al ansia de petróleo de los “salvadores” de la humanidad, amparados en la coartada de la lucha contra el terrorismo y la instauración de una democracia.
Quieren llevar a Gadafi a la Corte Penal Internacional para juzgar sus crímenes de guerra, si no resulta ser objetivo a liquidar en esta intervención, que pudiera ser que así fuera, de llevarlo a juicio, ¿no sería justo también llevar ante el tribunal a George Bush, a Tony Blair y a José María Aznar?, ¿qué diferencia hay entre ellos y Gadafi una vez demostrada la falacia de las armas nucleares en Irak?, ¿qué habría que hacer si finalmente se demuestra que el interés en esta intervención es meramente petrolífero?.
Muchas preguntas sin contestar, muchas dudas sin resolver, muchas contradicciones internas.