


Siendo
socialista convencida, imbuida toda mi filosofía vital del pensamiento
socialista, me veo en una dificilísima disyuntiva, porque tengo amigos y amigas
a los que quiero y aprecio en el partido en el que milito, PSOE, y veo con
muchísimo pesar esta especie de batalla entre hermanos, a la que hemos llegado,
que me desagrada en grado extremo.
Como decía
mi abuela al referirse al cariño que tenia por sus hijos ¿Qué dedo me corto que
no me duela?
Y mi
disyuntiva tiene además otra vertiente, que mi sentido de la responsabilidad me
hace tener que decidir qué hacer cuando llegue el momento. Y no participar no
es, para mí, una opción viable.
Para saber a
qué carta quedarme tengo que hacer memoria de la historia reciente, porque como
quien me conoce sabe, no me duele dar mi opinión, ni tengo pelos en la lengua,
ni mi estomago debe agradecimiento alguno al mundo político, más allá del que
todos debemos por los logros que para la sociedad en general haya conseguido mi
partido.
Hagamos
memoria, no es difícil, todo está fresquito en nuestro recuerdo, y si no en las
hemerotecas y las redes hay información muy detallada.
Veamos, en
2014 se celebran primarias en el PSOE con tres candidatos, a la sazón Eduardo
Madina, bien conocido por todos los socialistas, José Antonio Pérez Tapias,
impulsor de Izquierda Socialista y también muy conocido por la militancia, y
¿Pedro Sánchez? ¿Y este quién es? Un perfecto desconocido fuera de Madrid, su
territorio natural, pero que es el candidato oficial, el que promueve y aúpa el
partido, el que guardará el sitio, hasta mejor situación, al que será el
próximo o próxima secretaria general ¡Y el tío, traga! Y como era de esperar
gana. Y va de candidato en las generales y saca en diciembre de 2015 los peores
resultados de la historia del PSOE, pero no serán los últimos porque, poco
tiempo después en las siguientes elecciones, vuelve a pinchar y a sacar peores
resultados aún.
Pero el buen
hombre había tocado pelo y quería seguir tocándolo, eso se demostró al aceptar
ir de tapado y calienta asientos ¡Ay la fuerza que tiene la erótica de
poder! Y ya empezó a meter mano en las
federaciones en las que tenía posibilidades, y así en febrero de 2015 descabezó
a Madrid mandando a su casa a Tomás Gómez y nombrado una gestora, sabiendo que
Tomás era un peso pesado. Lo mismo que hizo en marzo de 2016 en la federación
gallega. Y todo al más puro estilo del aparato del partido, del cual comparte modos
y maneras de pé a pá como mas tarde se verá.
En febrero
de 2016 tocaba congreso ordinario, según los estatutos, pero Pedro Sánchez no
lo hizo, se quedó como secretario general en funciones, y en septiembre quiere convocar
congreso extraordinario con una inusitada prisa, incumpliendo su premisa de que
no se hizo el congreso ordinario en su fecha porque no era el momento dada la
situación política del país. Por este motivo, ya que la situación política no había
cambiado, y al estar en desacuerdo con
este proyecto, dimite una buena parte de su ejecutiva, y oye ¡miel sobre
hojuelas! Va el buen hombre y cambia el orden del día del comité federal en los
puntos que le interesan. No va a tener
nadie enfrente ya que los más disconformes se han ido y solo le quedan sus
allegados, así que lleva en ese orden
del día votar el congreso extraordinario.
De esta
lamentable situación creo que aún nos quedan las imágenes en la retina a todo
socialista militante. Ese ambiente tenso,
esas disputas de unos contra otros, esas tensas conversaciones fuera de
la sala del comité, ese intento de pucherazo de votar sin censo, sin constituir
mesa, sin ninguna clase de garantías de la claridad de la votación, tras una
cortina, de tapadillo ¿Cómo hay que llamar a eso? Finalmente y tras estas
estrategias de patio de colegio, propiciadas por el inefable Cesar Luena, Sánchez
perdió el pulso y salió con el rabo entre las piernas. En el proceso perdió apoyos
y credibilidad. Pero Pedro Sánchez sigue siendo aparato institucional, no nos
confundamos.
De otro lado
tenemos a Patxi López, como un autentico convidado de piedra, tan extemporáneo
que hasta sus propios valedores le piden que tire la toalla y se una a Sánchez.
Cosa que estoy segurísima no hará.
Y de otro
tenemos a Susana Díaz, aparato
institucional cien por cien, educada, formada y bien entrenada para ser
secretaria general del partido, presidenta del gobierno y hasta presidenta de
la Internacional Socialista si se tercia.
Susana no es
una advenediza, es una mujer que ha luchado por conseguir su sitio, que se lo
ha currado bien desde muy joven, que ha hecho de su vocación política su modo
de vida, que ha roto el techo de cristal, que no vayamos a equivocarnos, también
existe en nuestro partido.
¿Qué la
defienden hasta los jarrones chinos? ¡Es natural! Porque le han visto los
andaritos a Sánchez, y saben de que va Sánchez y no va precisamente de socialista, va de él,
por él y para él.
Quien diga
que en estas primarias se juega el tipo de partido que vamos a tener, ateniendo
a la premisa de que Pedro es puro y legal, se equivoca de parte a parte, porque
Sánchez, tras lo que hemos visto no es trigo limpio, ha tratado de usar al
partido de la peor de las maneras.
Por eso,
porque los mimbres de Sánchez nunca podrán hacer una buena cesta, yo voy a lo
seguro, a la mujer que tiene la experiencia, la fuerza y la formación demostrada,
la que creo que será la mejor secretaria general posible, la mejor candidata a presidenta del gobierno,
y la mejor presidenta del gobierno.
Yo voy a
votar a una mujer luchadora que ha roto, y volverá a romper, no me cabe duda
ese odioso techo de cristal.